viernes, 14 de octubre de 2011

VIDA ANTES DE NACER

Esta es la historia de un niño llamado Noah Benton Markham, nacido en enero de 2007.

Si algún día se escribe la biografía completa de Noah, necesariamente deberá indicarse que cuando apenas era un embrión, junto con otros 1.399 embriones fue rescatado del Hospital de Lakeland de Nueva Orleans dos semanas después de la tragedia del huracán Katrina, que sacudió Nueva Orleáns en el año 2005.

Resulta que, dos días antes de que llegara el huracán, el hospital trasladó los embriones almacenados en tanques de nitrógeno líquido al tercer piso para protegerlos de las inundaciones que sobrevendrían.

Pero el fluido eléctrico se cortó. A 38 grados de temperatura y rodeados de aguas contaminadas, no eran precisamente las mejores condiciones para la conservación de los embriones, peligrando su supervivencia.

Así permanecieron los embriones durante quince días hasta que una patrulla especializada se abrió entre el fango para rescatarlos.  
De esta forma, diecisiete meses después del rescate, Glen Markham y su mujer, Rebekah fueron padres de Noah Benton Markham, un precioso bebé de 3,84 kilogramos y 49 cm.

Es evidente que cuando se salvaron esos embriones, se salvó entre otras vidas, la vida de Noah --una vida humana--, exactamente la misma vida que más tarde logró implantarse en el útero de su madre y posteriormente nació. ¿Que paso con las otras 1399 vidas? Lamentablemente no lo sabemos.

Noah es la prueba viviente de que un embrión humano, es un miembro vivo de la especie humana incluso en sus primeros momentos de desarrollo.

El embrión humano no es ningún otro tipo de organismo animal, ni un cúmulo de células que más tarde sufrirá una transformación radical.

Salvo que tenga lugar algún trágico accidente, el ser humano en etapa embrionaria progresará hasta la etapa fetal y seguirá avanzando en este desarrollo.

Robert P. George, y Christopher Tollefsen, en su libro :«Embryo: A Defense of Human Life» («Embrión: una defensa de la vida humana), sostienen que el estatus de ser humano tiene su inicio en el momento de la concepción.

Según los autores, es importante determinar en qué momento podemos identificar un sistema biológico único que ha comenzado el proceso para que luego pueda nacer un ser humano. Este momento decisivo, sostienen, tiene lugar en la concepción. George y Tollefsen, afirman que existe un amplio acuerdo entre los embrionólogos de que: un nuevo individuo humano comienza a existir una vez que se forma la estructura cromosómica.

Sostienen que hay tres puntos clave a tener en cuenta cuando se considera el estatus humano del embrión.

-- Para empezar, es distinto de cualquier otra célula de la madre o del padre.
-- En su componente genético, es humano.
-- Es un organismo completo, aunque inmaduro, y a no ser que se lo impida la enfermedad o la violencia, se desarrollará hasta su etapa madura de ser humano.

Por consiguiente hay evidencia científica que demuestra que destruir embriones humanos es matar seres humanos.

Los rescatistas lo entendieron así, y gracias a ellos, nació un pequeño Noé que podrá contar la aventura de sobrevivir a un diluvio antes de nacer.

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