viernes, 31 de enero de 2014

¡Es mucho lo que nos jugamos!


Dice el artículo 105 de la Constitución Política que la facultad para legislar radica en el pueblo y que esa facultad la delegamos en nuestros representantes (los diputados) por medio del sufragio.
En la asamblea legislativa, existen numerosos proyectos de ley que, de ser aprobados modificarían los valores y principios de nuestra sociedad. Por ello, en estas elecciones: ¡Es mucho lo que nos jugamos!
Con preocupación leemos en el proyecto de ley 16887, que pretende incluir un capítulo de derechos sexuales y reproductivos en la Ley General de Salud que: “Le corresponderá al Estado mediante sus instituciones promover los cambios culturales, sociales, económicos, políticos e institucionales, así como definir las políticas públicas, para hacer efectivo el pleno ejercicio de estos derechos.” (Artículo 39)
Ninguna ley debería ir contra los valores éticos, morales y religiosos del pueblo de Costa Rica. El artículo 28 de la Constitución Política protege la moralidad pública. La moral, es una limitación de los derechos y aparece en los tratados internacionales, que tienen rango supra legal. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 29 párrafo segundo  indica: “En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.”
La preservación de la moral pública y el deber del Estado para que ejerza su responsabilidad de proteger dicha moral, constituyen un interés colectivo. Es evidente que el estado no puede ir contra la moral pública y mucho menos que desde el Estado se promueva cambiar esa moral.
Siempre en el mismo artículo 39 citado del polémico proyecto de ley, con preocupación leemos en el párrafo final: “Es obligación del Ministerio de Salud en coordinación con la Caja Costarricense de Seguro Social, el Ministerio de Educación Pública y otras entidades públicas con responsabilidades en la materia, dictar y ejecutar las políticas y aplicar las normas necesarias para asegurar el cumplimiento de los derechos en salud sexual y en salud reproductiva, tendientes al mejoramiento de la calidad de los respectivos servicios, así como de la educación en salud sexual y salud reproductiva. Para efectos de cumplir con lo señalado, el Ministerio de Salud deberá garantizar la participación de las organizaciones de la sociedad civil que promueven y defienden los derechos en salud sexual y en salud reproductiva.”
¿Qué cambios culturales pretenden introducir? Separar la sexualidad de la reproducción humana, enseñar que cada ser humano es “dueño absoluto” de su propio cuerpo, la sociedad no puede disponer ninguna restricción en este campo, pues sería represivo, todas las formas de utilización del sexo sería igualmente naturales y legítimas. ¡Es decir un libertinaje sexual absoluto!
En el ámbito de la reproducción se promueven los anticonceptivos, la esterilización, la anticoncepción de emergencia, el aborto, especialmente en los adolescentes, sin requerir la autorización de los padres de familia, garantizándoles confidencialidad en sus consultas.
¡Por eso estimado lector, el próximo 2 de febrero es mucho lo que nos jugamos!  Por sus hijos y nietos asegúrese de elegir representantes que defiendan los valores propios de los costarricenses, de defensa de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural y de respeto a la familia que es el entorno donde nace esa vida humana.

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1 comentarios:

Que el Espíritu Santo ilumine a cada costarricense para ejercer su voto de forma meditada y en conciencia con los valores que siempre nos han caracterizado como país.

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